Durmiendo en un “hotel” de mil estrellas

Reservo un espacio en el Autoxiro para contar alguna que otra experiencia viajera. No serán crónicas ni consejos prácticos. Prefiero hablar de situaciones poco convencionales, lugares cargados de simbolismo o momentos que recuerdo de un modo especial.

En algunos viajes empleamos la formula de: (1) seleccionar un destino, (2) comprar un billete de avión y (3) improvisar. Un formato emocionante pero poco recomendable si eres una persona que necesita tener todo bajo control. Esta falta de planificación provoca que pases por alto muchas cosas de los lugares que visitas pero también permite vivir grandes momentos amplificados por el factor sorpresa.

Hace unos años decidimos dar una vuelta por la costa de Croacia. Nada más llegar lamentamos non tener prestado algo de atención a los horarios de ferries y catamaranes y al grado de masificación de algún lugar. En consecuencia, pasamos varias noches sin encontrar alojamiento. Nuestro huesos acabaron tirados en la cubierta de un barco, en el atrio de una ermita, en un banco de un paseo marítimo y en un parque sobre el Adriático. Non era la primera vez que pasábamos por esta incomoda y potencialmente peligrosa situación y sabíamos que era uno de los precios a pagar por viajar de esta manera. En estos casos lo recomendable es no lamentarse y aplicar el dicho de “malo será”.

En contrapartida por las malas noches (realmente unas pocas horas), por el dolor de espalda e por los mordiscos de algún bicho pudimos disfrutar de unos amaneceres mágicos que quedaron grabados para siempre en mi memoria. Madrugadoras y silenciosas estampas de Split, Hvar, Korcula o Dubrovnik desde emplazamientos que nunca encontrareis en una guía en el apartado “donde dormir”.

Si no organizáis minimamente el viaje podéis terminar durmiendo en sitios como estos:

Hvar

En el atrio de una ermita en la ladera de un monte.

Ferrie Split

En la cubierta de un barco navegando por el Adriático entre Ancona e Split. Nosotros dormimos en el suelo pero coincidimos con gente mucho más experimentada.

korcula

En la Isla de Korcula el albergue estaba hasta los topes. Apenas dormimos pero “acampamos” unas horas en este banco.

Con algo menos de ruido y vibraciones, la cubierta del barco sería un lugar agradable para dormir. Los demás son horribles. Un problema añadido es que siempre llegamos con la noche avanzada de modo que hasta el amanecer no teníamos la certeza de lo que nos rodeaba. Al salir el sol, en cuanto asomamos la cabeza por el saco,  encontramos estas cuatro magníficas vistas.

spit

1. Después de pasar la noche navegando por el Adriático avistamos la ciudad de Split y la torre del famoso “Palacio de Diocleciano”

hvar

2. Amencer en Harv coas illas Pakleni de fondo. Sen palabras.

amanecer korcula

3. A las cinco de la mañana era de día en Korcula. El hermoso perfil de esta ciudad  y la cercanía del mar ayudaron a olvidar la mala noche pasada.

dubrovnik

4. En Dubrovnik gozamos de casi las mismas vistas que el Adriatic Luxury Hotel Grand Villa Argentina pero mucho más incómodas y baratas.

Conclusión: Un viaje es una ocasión perfecta para sacar siempre algo positivo de cada situación. Cuando encuentres un imprevisto, relájate y no permitas que el agobio o mal humor impidan disfrutar de las magia que esconde una flor, una puesta de sol, una conversación y, en este caso, un amanecer.

P.D. Como en los anuncios, estas escenas fueron rodadas por “profesionales” en situación controlada y formaban parte de un viaje “experimental”. No intenten dormir al aire libre en un país desconocido sin ser plenamente consciente de los riesgos que asume. Recomiendo pasar la noche en alojamientos de confianza para asegurar una buena experiencia evitando peligros innecesarios. De paso, contribuirá al mantenimiento de la economía local y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Girado desde Ourense.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *